La exposición “Madrid Colecciona. 50 colecciones de arte contemporaneo” es un reconocimiento al papel esencial del coleccionista en activo dentro del ecosistema artistico y cultural de la ciudad. La muestra pone en el foco al coleccionista como figura clave en la preservacion y enriquecimiento del patrimonio cultural y social, destacando su aportacién al impulso del arte contemporaneo, al apoyo y consolidacién de trayectorias artisticas y al fortalecimiento del mercado del arte.
Con un total de 100 obras que abarcan pintura, fotografía, dibujo, escultura, video e instalación, la exposición ofrece un recorrido diverso que refleja la riqueza del arte contemporáneo y la dedicación de los coleccionistas que velan por su futuro.
La muestra se divide en cinco secciones: “Horizontes contemporáneos”, “Más allá del trazo”, “Sombras de poder”, “El cuerpo como territorio” y “El espacio construido”.
Como una de las organizaciones que está redefiniendo el ecosistema cultural de Madrid, TBA21 ha sido invitada a contribuir a esta exposición con dos obras seleccionadas por su fundadora y presidenta, Francesca Thyssen-Bornemisza, que muestran el compromiso de la fundación con la creencia en el arte y la cultura como catalizadores de la transformación social y ambiental, y, en última instancia, al servicio de una cultura de paz, entendida como una práctica continua en la afirmación de la vida, la diversidad y la convivencia.
La exposición revela los vínculos que conectan a los coleccionistas con sus obras, al tiempo que traza un mapa de las diversas sensibilidades y motivaciones que guían la práctica del coleccionismo. En el caso de la Colección TBA21, las obras seleccionadas son ejemplos de la vinculación de la organización con el arte socialmente comprometido y críticamente transformador, a través de proyectos y obras que conectan la práctica artística con cuestiones sociales, políticas y ambientales.
En este sentido, la práctica de Jenny Holzer resuena profundamente con esa misión. Su obra ARNO (1996), un par de bancos de mármol blanco con textos grabados que recogen testimonios íntimos y cargados de dolor, fue una de las primeras adquisiciones de la Colección TBA21. Francesca Thyssen-Bornemisza eligió esta extraordinaria pieza porque refleja los principios fundamentales de la trayectoria de TBA21 y de su propio enfoque del coleccionismo: apoyar el arte que fomenta la transformación social y ambiental y promueve una cultura de paz. La práctica de Holzer resuena profundamente con estos principios. Su uso incisivo del lenguaje confronta tragedias tanto personales como colectivas, en este caso la crisis del SIDA que sesgó millones de vidas a finales del siglo XX. Al grabar frases íntimas en una estructura del espacio público —un banco— Holzer transforma el duelo en un acto coelctivo de reflexión y empatía. Estos bancos ejemplifican cómo el arte contemporáneo puede crear espacios de cuidado, valentía y responsabilidad colectiva, recordándonos que la empatía es el comienzo del cambio y que el acto de recordar es, en sí mismo, un acto de resistencia.
En palabras de Francesca Thyssen-Bornemisza: “Para mí, el poder del arte contemporáneo radica precisamente aquí: en la insistencia silenciosa pero poderosa de que el arte puede moldear nuestro futuro despertando nuestro sentido de responsabilidad hacia los demás y hacia el planeta.”
La reciente adquisición de Bus Tickets (2023) de Jasbir Puar y Dima Srouji da voz a los artistas palestinos dentro de la Colección TBA21. Esta instalación, compuesta por 150 réplicas de tickets de autobús escolar de latón grabados y patinados, evoca la vida cotidiana en Palestina ocupada a principios de los años 2000, como testigo de décadas de sufrimiento bajo el colonialismo y la violencia israelí. Esenciales para los desplazamientos escolares, estos boletos se convirtieron en símbolos de frágiles medios de escape durante la Segunda Intifada. Oxidados y transformados, actúan ahora como índices de memoria, resiliencia y vida comunitaria. Al incluir esta obra, TBA21 continúa su extenso compromiso con los artistas cuyas prácticas confrontan los legados de la violencia colonial y extractivista e imaginan futuros liberadores. Coleccionar estas obras no es un acto de posesión, sino una llamada a la acción: una invitación a ser testigos, reflexionar y participar en las transformaciones sociales y éticas que el arte contemporáneo puede inspirar.
Francesca Thyssen-Bornemisza: “Con artistas como Jasbir Puar y Dima Srouji continuamos nuestra misión de promover, siempre que sea posible, una cultura de paz.”