La fricción es necesaria: una cartografía de los encuentros e impactos invisibles entre arte y ciencia

Una crónica del encuentro ArtScience × Ars Biologica Town Hall en Ars Electronica 2026

Ars Electronica Festival 2026. Foto: Tom Mesic.

Septiembre de 2026

Por Petra Linhartová y Laura Welzenbach

¿Qué ocurre realmente cuando se encuentran arte y ciencia? Las exposiciones, los artículos y los prototipos suelen ser los resultados visibles de este tipo de colaboraciones: los cambios que suceden durante el proceso son más difíciles de percibir. Un científico empieza a formular una pregunta de otra manera, un artista comienza a observar un paisaje a través de los datos. Estas transformaciones rara vez aparecen en el resultado final y tampoco suelen figurar en los informes de financiación.

 

A partir del proyecto Ars Biologica de České Budějovice – Capital Europea de la Cultura 2028, y de la amplia experiencia de sus socios Ars Electronica y TBA21–Academy en el desarrollo de prácticas e investigaciones transdisciplinares, el encuentro exploró cómo un diálogo real entre metodologías artísticas y científicas puede transformar la participación pública, replantear la investigación científica y sembrar una conciencia ecológica a largo plazo.

 

El 9 de septiembre de 2026, alrededor de 50 agentes invitados y visitantes del festival se reunieron en OK Linz para examinar estos impactos. El encuentro, Mapping the Intangible Impacts of Art–Science Encounters, tuvo lugar durante el Ars Electronica Festival 2026, titulado Negotiating Humanity. En lugar de limitarse a catalogar proyectos terminados, la sesión se propuso cartografiar qué transforman estas colaboraciones en las personas, los métodos y las instituciones implicadas, y qué se necesita para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de las colaboraciones entre arte y ciencia.

Ars Electronica Festival 2026. Foto: Tom Mesic.

Contexto

 

La sesión partió de Ars Biologica, un proyecto medioambiental que reúne formas tanto artísticas como científicas de conocimiento. Su objetivo es desarrollar una comprensión compartida de los paisajes, reflexionar sobre las tradiciones (agri)culturales de Bohemia del Sur y buscar respuestas al cambio climático. Como uno de los proyectos emblemáticos de České Budějovice – Capital Europea de la Cultura 2028, conecta instituciones de investigación artística y científica con colectivos artísticos y especialistas locales e internacionales. Entre sus socios se encuentran Biology Center de la Czech Academy of Sciences, University of South Bohemia, Ars Electronica y TBA21–Academy.

 

Ars Biologica se articula en varias líneas. Ars Biologica ArtXScience Residency, una residencia desarrollada junto con Ars Electronica, conecta a artistas, científicos y especialistas locales. Juntos desarrollan proyectos en la intersección entre arte, ciencia y prácticas locales, investigan cuestiones medioambientales de la región y crean programas públicos que acercan estos temas a públicos más amplios. Ars Biologica Independent Studies (ABIS) es un programa internacional de arte y ciencia basado en la investigación a través de la práctica sobre los entrelazamientos y tensiones entre sistemas vivos, tecnologías y culturas. Se desarrolla anualmente mediante talleres, viajes de campo, conferencias, seminarios, experimentos colaborativos y una escuela de verano. Otra de sus líneas es Urban Field, un proyecto destinado a establecer una parcela agrícola gestionada por comunidades urbanas. Urban Field busca arrojar luz sobre nuestra relación con la tierra y la producción de alimentos en un contexto urbano, así como sobre lo que implica alcanzar acuerdos en torno a una cuestión en la que convergen la planificación territorial, las prácticas comunitarias, los problemas medioambientales e incluso el tiempo de ocio.

 

Ars Electronica lleva décadas reuniendo prácticas artísticas y científicas a través de su festival, sus premios y sus residencias. TBA21–Academy ha desarrollado una práctica transdisciplinar de investigación a largo plazo centrada en el Océano que conecta a artistas, científicos, responsables de políticas públicas y comunidades. En el marco de Ars Biologica, colabora con ABIS a través de OCEAN / UNI, su iniciativa de arte, activismo y ciencia que utiliza el Océano para pensar más allá de las divisiones binarias entre tierra y mar. El programa OCEAN / UNI está disponible gratuitamente en Ocean-Archive.org. La colaboración se centra en el programa Sound Ecologies de OCEAN / UNI y en la residencia digital de la artista e investigadora Robertina Šebjanič.

 

Evitando simplificar la crítica a los sistemas de financiación o a los marcos institucionales, se pidió a los participantes que imaginaran buenas prácticas. Cartografiaron expectativas, supuestos, contrastes con la realidad y obstáculos, así como posibles maneras de superarlos. Las conclusiones servirán para orientar las siguientes etapas de Ars Biologica de cara a 2028.

El formato

 

La sala se dividió en cinco mesas identificadas por colores, cada una dirigida por una anfitriona y dedicada a una única pregunta principal. Todas siguieron la misma secuencia. Los participantes dedicaron unos minutos a escribir en silencio en papeles autoadhesivos y después compartieron sus ideas en círculo, retomando cada nueva aportación el hilo de la anterior. Tras 30 minutos, cada mesa presentó sus conclusiones al conjunto de la sala en tres minutos. Después hubo un debate abierto y un espacio de networking.

Ars Electronica Festival 2026. Foto: Tom Mesic.

Mesa 1: Impacto en los propios artistas y científicos

 

Anfitrionas: Dra. Lea Luka Sikau, comisaria en ZKM | Hertzlab y artista/investigadora de medios, junto con Denisa Půbalová, residente comisariada de Ars Biologica

 

Esta mesa planteó cómo reconocer, documentar y valorar las transformaciones internas: un cambio en la perspectiva de un artista o una nueva manera de formular una pregunta por parte de un científico. El grupo habló de un "impacto más allá del impacto": pequeños momentos inesperados, a menudo encarnados, que surgen durante una colaboración. Los describieron como destellos somáticos que quizá nunca lleguen a aparecer en la obra terminada.

 

La curiosidad se señaló como la base de cualquier encuentro. Los participantes también distinguieron entre trabajar con datos y trabajar con personas. Para ellos, el verdadero intercambio sucede con los científicos que encarnan ese conocimiento, no únicamente con los datos que producen. El grupo habló con franqueza de la dimensión emocional de la colaboración. El conflicto, la incomodidad, la incertidumbre y los momentos de sentirse sobrepasado se consideraron partes potencialmente productivas del proceso. Varios participantes señalaron una tensión entre la "improductividad" abierta que necesitan estos encuentros y las agendas de investigación que deben seguir los científicos. Cumplir un objetivo medible, sugirió la mesa, quizá no sea lo más importante. El propio encuentro tiene valor, y los cambios de perspectiva y de formas de pensar merecen ser reconocidos como resultados por derecho propio.

Ars Electronica Festival 2026. Foto: Tom Mesic.

Mesa 2: Fricciones y fluideces

 

Anfitriona: Robertina Šebjanič, artista e investigadora; TBA21–Academy Digital Resident 2026; participante en Ars Biologica Prototype Residency en 2025

 

La segunda mesa preguntó qué fricciones son más productivas y cómo artistas y científicos pueden superar los primeros malentendidos hasta llegar a un vocabulario compartido. Su respuesta se convirtió en una de las frases más repetidas de la sesión: la fricción es necesaria. La fricción ofrece a ambas partes la oportunidad de cuestionar sus propios supuestos, métodos y hábitos. El grupo lo planteó como una forma de acoger la alteridad en lugar de tratar de eliminarla.

 

Los participantes señalaron que un vocabulario compartido puede ser una ilusión. Artistas y científicos utilizan a menudo las mismas palabras para referirse a cosas distintas. Para un artista, "experimentar" puede describir un único gesto abierto. Para un científico, implica un procedimiento reproducible. Por tanto, la traducción es necesaria incluso cuando parece que todo el mundo habla el mismo idioma.

 

Los datos fueron un tema recurrente. El grupo destacó la historia que hay detrás de los datos y las múltiples formas de leerlos, desde las estructuras matemáticas hasta las formas visuales y sensoriales. También propuso entender los datos no como algo fijo, sino como un espacio inestable e intermedio que surge, circula, se transforma, desaparece y reaparece. A partir de ahí surgieron preguntas sobre cómo se archivan los datos y a quién pertenecen. Las fricciones no eran únicamente conceptuales: los participantes mencionaron tensiones emocionales y prácticas e, incluso, en un caso, un conflicto geopolítico como parte de su experiencia.

 

Una participante describió su mayor fricción como una fricción interna. Se encontraba entre su propia posición como artista, que llega con un plan y quiere actuar, y la del científico, que observa y reacciona. Al final, escribió, esa fricción la llevó a comprender la "correspondencia, capacidad-de-respuesta". La mesa concluyó con una pregunta sobre el futuro de la educación: ¿cómo podemos preparar a las personas para trabajar atravesando fronteras disciplinares en lugar de permanecer dentro de ellas?

Ars Electronica Festival 2026. Foto: Tom Mesic.

Mesa 3: Metodologías transformadas

 

Anfitriona: Dra. Markéta Dolejšová, comisaria de ABIS, responsable del Departamento de Investigación Doctoral y profesora adjunta en The Academy of Fine Arts in Prague

 

La tercera mesa preguntó qué ocurre con la investigación científica cuando se incorporan métodos artísticos como la escucha profunda, la ecología acústica o la cartografía especulativa. También planteó cómo podrían considerarse la percepción y la sensibilidad como herramientas rigurosas. La conversación regresó una y otra vez a las condiciones: dónde y cuándo pueden arraigar estos métodos.

 

En cuanto al lugar, el grupo defendió espacios "neutrales" que no sean ni el estudio ni el laboratorio. En un entorno compartido de este tipo, ninguna disciplina ocupa automáticamente una posición dominante. Respecto al tiempo, los participantes señalaron que la colaboración entre arte y ciencia necesita tiempo en todas las direcciones. Sin embargo, tanto los entornos artísticos como los científicos están sometidos a una fuerte presión temporal. Las estructuras institucionales y las culturas de trabajo científicas dificultan a menudo que los científicos se comprometan con procesos abiertos.

 

La mesa también cuestionó el equilibrio del intercambio. Los artistas, señalaron los participantes, deberían ser algo más que visitantes en el laboratorio. En la práctica, son los científicos quienes proponen con mayor frecuencia una tecnología o herramienta de investigación, mientras que los artistas introducen con menor frecuencia métodos o preguntas alternativas en el trabajo científico. El objetivo es la reciprocidad: ambas disciplinas permiten que sus métodos sean transformados por el encuentro. Esto no significa disolver sus límites. El artista puede seguir siendo artista y el científico, científico, y ambos pueden transformarse. Para este grupo, el proceso es el método.

 

Los participantes también advirtieron sobre algunos usos del ámbito. "Arte–Ciencia" puede convertirse en una etiqueta de moda para actividades de divulgación, y el trabajo artístico puede acabar al servicio del espectáculo en lugar de contribuir de forma significativa a la ciencia.

Ars Electronica Festival 2026. Foto: Tom Mesic.

Mesa 4: Impacto duradero en el público

 

Anfitrión: Michal Kučerák, comisario de ABIS; TBA21–Academy Digital Program Manager

 

La cuarta mesa preguntó cómo pueden los proyectos transdisciplinares ir más allá de ilustrar hechos científicos para generar una empatía ecológica y una acción duraderas. Se centró especialmente en proyectos remotos y digitales. La principal conclusión del grupo fue que el impacto surge de la experiencia encarnada y de la participación activa y física, no de añadir otra capa de conocimiento. El contenido también importa. Los materiales dirigidos al público pueden ser políticos, por lo que es necesario elegir cuidadosamente el enfoque.

 

En cuanto al método, los participantes debatieron sobre residencias tanto presenciales como online. También hablaron de microexpediciones basadas en el aprendizaje situado y por proyectos, y de la práctica artística como una forma de profundizar y despertar la curiosidad. Una observación clave fue que al público general le importa menos el conocimiento experto en sí mismo que la posibilidad de utilizarlo. El impacto se produce cuando las personas pueden hacer algo con aquello que tienen delante. Por tanto, los resultados deben ser accesibles, atractivos y adoptar múltiples formas, e implicar siempre una traducción entre marcos y lenguajes.

 

Un proyecto ofreció un modelo concreto. Buen-TEK incorporó a un tercer socio junto al artista y al científico: un representante de la comunidad local. Aunque no se habló directamente de ciencia ciudadana, la implicación de las comunidades surgió como una vía importante para la participación pública. El objetivo, concluyó el grupo, es construir un puente con valor práctico.

Ars Electronica Festival 2026. Foto: Tom Mesic.

Mesa 5: Infraestructuras e instituciones

 

Anfitriona: Petra Linhartová, TBA21–Academy Digital Program Director

 

La quinta mesa preguntó qué apoyos a largo plazo son necesarios para sostener encuentros entre arte y ciencia durante años en lugar de meses, a través de infraestructuras, espacios físicos y facilitación. Se pidió a los participantes que fueran más allá de "necesitamos más financiación", que identificaran estructuras concretas y señalaran quién debería encargarse de crearlas.

 

El grupo partió de las distintas naturalezas del trabajo artístico y científico y de los choques que estas diferencias pueden provocar una vez iniciada una colaboración. Artistas y científicos suelen aportar intereses y expectativas diferentes en relación con los resultados, los plazos, los procesos y la comunicación. Salvar estas diferencias rara vez resulta fluido, por lo que la mesa defendió que se trata de una responsabilidad institucional. Las instituciones deberían contar con personal, gestores y facilitadores específicos y formados que actúen como mediadores y traductores. Estas personas deben entender que el trabajo consiste en una colaboración abierta. No es la ilustración de un proceso científico, y un trabajo científico atravesado por prácticas e investigaciones artísticas no pierde su relevancia científica. La selección cuidadosa de colaboradores y los programas educativos se señalaron como parte de esa misma infraestructura.

 

El espacio volvió a aparecer, tanto en sentido literal como metafórico. Los participantes reclamaron lugares físicos donde artistas y científicos puedan trabajar juntos más allá de reuniones formales y plazos de proyecto. Igual de importante era el espacio entendido como apertura mental: una disposición compartida entre las personas implicadas y la voluntad de encontrarse con la otra disciplina en sus propios términos. Sin embargo, insistieron en que la apertura por sí sola no basta. Las colaboraciones también necesitan estructuras estables, recursos y continuidad. La rotación de personal en las instituciones colaboradoras puede deshacer rápidamente una relación que ha tardado años en construirse.

 

La mesa también se preguntó qué se considera un éxito en los encuentros entre arte y ciencia. Las instituciones suelen tener que demostrar resultados y existe una fuerte presión por producirlos, pero el arte–ciencia no tiene por qué dar lugar a una obra de arte. Un resultado significativo no tiene por qué exponerse ni colocarse sobre un pedestal. Puede ser un artículo científico, un objeto tangible o, sencillamente, una nueva forma de pensar. Cuando la financiación y la evaluación dependen de un resultado medible y exhibible, las colaboraciones tienden a orientarse hacia él desde el principio, dejando poco espacio para la exploración abierta donde se producen las fricciones más fértiles. Los participantes identificaron esta presión como uno de los principales obstáculos para una colaboración genuina, haciéndose eco de la llamada de la Mesa 1 a valorar el tiempo "improductivo" y de la advertencia de la Mesa 3 contra el uso del trabajo artístico al servicio del espectáculo. Reducir esta presión, sugirieron, permitiría dar espacio a las transformaciones que toda la sesión intentaba cartografiar.

 

Se plantearon además otras dos preguntas: ¿a quién pertenece la propiedad intelectual de una colaboración —al artista, a la institución o al científico— y cómo puede protegerse este ámbito frente al artwashing?

Hilos comunes entre las mesas

 

Cada mesa partió de una pregunta distinta, pero varias ideas atravesaron todas ellas. La primera fue que la fricción se consideró productiva. Apareció en la Mesa 2 como un principio, en la Mesa 1 como la incomodidad emocional de la colaboración y en la Mesa 5 como los diferentes intereses y expectativas inherentes al trabajo artístico y científico. En toda la sala, la fricción se entendió como la materia a partir de la cual se produce la transformación.

 

La segunda fue que el tiempo y el espacio son condiciones previas. La Mesa 3 reclamó un territorio neutral entre el estudio y el laboratorio. La Mesa 5 pidió espacios específicos y permanentes. Casi todas las mesas señalaron el tiempo como el recurso más escaso.

 

La tercera fue que la traducción es un trabajo real. La Mesa 2 señaló que las palabras compartidas pueden ocultar significados distintos. Las Mesas 4 y 5 describieron la traducción entre marcos y lenguajes como una tarea que requiere personas específicamente dedicadas a ella, y no solo buena voluntad.

 

Por último, las mesas desplazaron el foco de los resultados a la transformación. La sesión comenzó con una pregunta sobre los impactos intangibles. Sus respuestas apuntaron a cambios de perspectiva, experiencias encarnadas y al valor del propio encuentro, así como a la necesidad de que las instituciones aprendan a reconocerlos como resultados. Frente a ello, varias mesas identificaron como obstáculo la presión por producir resultados medibles y exhibibles. Los participantes la señalaron como una de las mayores barreras para una colaboración productiva, porque orienta los proyectos hacia un resultado predecible antes de que el encuentro haya tenido la oportunidad de transformar a quienes participan en él.

Mirando hacia el futuro

 

Una de las principales lecciones para facilitar las colaboraciones entre arte y ciencia —y una de las que marcará las próximas fases de Ars Biologica— es la capacidad de responder a las necesidades individuales. No existe un único formato válido para todas las colaboraciones entre arte y ciencia. Un marco general puede aportar estabilidad, pero lo más importante es mantener la agilidad necesaria para responder a la realidad de la vida de cada persona. Encontrar la medida adecuada de flexibilidad y agilidad sin perder el rumbo será el reto.

 

En los próximos programas trabajaremos con posibles respuestas y estrategias para las preguntas surgidas en las distintas mesas: quién es propietario de lo que produce una colaboración, quién debe asumir la responsabilidad de considerar un cambio en la forma de pensar como un éxito y cómo integrar desde el principio la participación comunitaria y ciudadana. Sabemos que las respuestas serán distintas de un grupo a otro, de unos colaboradores a otros y de un año a otro, y que esa variabilidad también forma parte de la agilidad que estamos aprendiendo.

 

Al final, la fricción es prácticamente inevitable en todas partes. Creemos que las estrategias desarrolladas dentro de las colaboraciones entre arte y ciencia también pueden ayudarnos a navegar por las fricciones que existen fuera de ellas. Quizá esta sea la verdadera capacidad que cultivan estos encuentros: aprender a trabajar con la incomodidad que provoca la diferencia en lugar de evitarla. Si el encuentro demostró algo, es que la transformación no sucede a pesar de la fricción, sino a través de ella. Por eso, mientras avanzamos hacia 2028, adoptaremos la frase más repetida de la sesión tanto como conclusión como método: la fricción es necesaria.


Mapping the Intangible Impacts of Art–Science Encounters tuvo lugar el 9 de septiembre de 2026 en OK Linz como parte del Ars Electronica Festival, organizado por Ars Electronica. El evento estuvo conducido por Petra Linhartová, Laura Welzenbach y Daniela Duca De Tey.
 

Anfitriones de las mesas: Dra. Lea Luka Sikau, Robertina Šebjanič, Dra. Markéta Dolejšová, Michal Kučerák y Petra Linhartová. Moderación: Laura Welzenbach y Daniela Duca De Tey.